Ceibo talado guayaquil

El Ceibo eres tú

Sí, el ceibo eres tú, soy yo, son ustedes que están aquí acompañándonos hoy. Son los miles de personas que han protestado por ese ceibo que hoy ya no está aquí, y muchos más, que aman la naturaleza y nos hacen saber de su apoyo de muchas maneras.

El ceibo somos todos, pero aparentemente el ceibo no es Jaime Nebot. Lamentablemente el ceibo representa a la ciudad, pero no significa nada para el municipio de Guayaquil.

Hoy estamos aquí para hacerle saber al alcalde que está equivocado, que los árboles y la naturaleza son indispensables para la vida del ser humano. No se puede hablar de desarrollo si no se toma en cuenta a la naturaleza. Eso es desarrollo sostenible señor alcalde, no lo que sus malos asesores le dicen.

Guayaquil no tiene las áreas verdes que tanto se promueve, eso es falso. La expansión horizontal de la ciudad se ha encargado de terminar con la mayor parte de las áreas silvestres que la rodeaban.

Guayaquil no ha incrementado los pulmones verdes de la ciudad, hemos incrementado las áreas adoquinadas, las canchas sintéticas y los parques llenos de cemento. Los viveristas han llenado sus bolsillos a punta de palmas y especies introducidas que tanto afectan a nuestro frágil bosque seco.

Pero ahora resulta que no solo se siembra lo que no se debe, sino que además talamos lo poco que nos queda y para disimular se proponen ordenanzas o se hacen concursos de belleza ambientales en una ciudad que no es capaz de cuidar un árbol que debería ser considerado patrimonial. Una escultura que a la naturaleza le tomó 100 años dibujar, a un contratista municipal le tomó menos de una hora tumbarlo.

Ceibo talado guayaquil

Sin embargo, aquí no hemos venido a llorar por el árbol. No, aquí estamos para protestar y exigir que se corrija este error y esto no se repita. Por eso proponemos señor alcalde una ordenanza que asegure la protección y conservación de los árboles nativos y antiguos de Guayaquil, que deben considerarse como uno de los activos más importantes de nuestra ciudad y nuestra historia.

Nuestra fundación ha sembrado más de 15,000 árboles en todo el país, pero lamentablemente aquí en Guayaquil, nuestra ciudad, apenas hemos sembrado 500 de esos 15,000. Nos hemos cansado de adornar con cartas los escritorios del municipio pidiendo espacios para sembrar más árboles, árboles que entregamos sin ningún costo y sin pedir nada a cambio, pero lamentablemente solo recibimos excusas para no hacerlo.

Señor alcalde, yo le tengo mucho respeto y reconozco lo bueno que usted ha hecho por la ciudad, pero no puede ser que siga escuchando a los dinosaurios que tiene a su lado, por favor escuche a la gente joven con buenas ideas, preparada, inteligente, que buscamos un mejor futuro para nuestros hijos.

Los cientos de personas que estamos aquí y los miles más que nos respaldan, le demuestran que este es un tema importante y que no puede hacerse el sordo ante este clamor ciudadano. Demuestre su sensibilidad y humildad para corregir este error, porque si usted no lo hace, nos vamos a asegurar que esto no se repita.

Quiero que usted sepa que con ordenanza o sin ordenanza, mi voz de protesta se va a escuchar cada vez que se quiera cometer un atropello contra la naturaleza, ¡yo voy a ser la voz de los árboles que no tienen voz!

Andrea Fiallos

Presindent and Founder de Fundación La Iguana

El mundo descartable

Hoy todo se descarta. Nada es duradero, ni se produce para serlo.

Desde la misma concepción del diseño de un producto con fines comerciales, ya se lo piensa con la finalidad de crearle un extenso número de versiones que enriquezcan a la marca y por supuesto engorden las ventas. ¿Alguna vez se han preguntado el daño que le hace al planeta todos los celulares que dejamos de usar? La producción de millones de celulares es un tema de alerta mundial y de preocupación por el cuidado del ambiente, más aun cuando los usuarios conservan en promedio un año y medio su teléfono y luego lo desechan, sin importarles el grave perjuicio ecológico que pueden causar. Pero eso no es todo, la otra pregunta es ¿cómo aparte de esto puede contaminar un celular? Además de la extracción de minerales, madera y otros productos necesarios para la fabricación de partes y accesorios, la llegada del aparato a nuestras manos representa un atentado contra el ambiente que influye en el calentamiento global. El principal inconveniente son sus materiales. La mayoría compuesto con plásticos y metales raros, como el tántalo el cual se obtiene principalmente en África Central, donde se ha convertido en factor de explotación y violencia.

¿Alguna vez se han preguntado el daño que le hace al planeta todos los celulares que dejamos de usar?

Ya no usemos más plástico

Otro ejemplo de los productos que se diseñaron para botar, pero que una vez que tocan el suelo duran para siempre, son los plásticos de un solo uso, como los sorbetes, cubiertos plásticos, fundas y envases de plástico expandible. Para comprender qué es lo que hace al plástico tan dañino (en comparación con otro tipo de desechos), hay que tener claro dos puntos vitales: su durabilidad en el ambiente como lo mencioné y lo enraizado que se encuentra su uso en nuestros hábitos diarios de consumo. El plástico tarda entre 100 y 1.000 años en descomponerse. En el caso de las botellas desechables, el período se acerca a los 500 años. Pensemos por un momento en todas las botellas plásticas que hemos utilizado en nuestras vidas, ninguna de ellas ha cumplido el ciclo que necesitan para degradarse, ni lo hará en el futuro cercano. Cada una de estas sigue dando vueltas en alguna parte del planeta. El 80% de la contaminación marina proviene de fuentes terrestres, y de esta contaminación más del 90% es algún tipo de plástico. Esa es la herencia que les dejamos a los nietos de nuestros nietos.

Según un estudio publicado por el Foro Económico Mundial, cada año, 8 millones de toneladas de plástico se depositan en los océanos ¿Les parece poco? Es el equivalente al contenido de un camión repleto de basura por minuto. Para el 2050, ya no será uno, sino cuatro.

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La ropa que utilizamos también contamina. El algodón con la que está hecha contiene sustancias dañinas, pues cerca del 25% de los insecticidas y más del 10% de los pesticidas que se consumen en el mundo, se usan en los cultivos de algodón. Los químicos y fertilizantes sintéticos utilizados en la agricultura convencional destruyen la micro flora y la micro fauna existentes en el suelo, y en el mediano plazo lo vuelven estéril. El agua de los ríos que está en los alrededores de las comunidades de la zona de cultivo tampoco es apta para el consumo humano. El agua que riega estos campos, absorbe diversos químicos que atentan contra nuestra salud. Los seres vivos, cualquier persona que trabaje o tenga contacto con los campos de cultivo (agricultores y familiares, animales y mascotas) se encuentra en riesgo de absorber productos tóxicos que originen problemas de salud tales como cáncer o asma.

¿Por qué los seres humanos no queremos vivir en un mundo donde las cosas perduren?

El problema no es la sobreproducción de celulares, de los plásticos de un solo uso, de la industria textil, o la infinidad de otras cosas que hoy en día repletan los botaderos de basura en todo el mundo. El verdadero problema es nuestra indiferencia. No nos hemos conformado con ensuciar nuestro planeta (¡nuestro hogar!), hemos llenado un océano que parecía infinito. El mar hoy contiene más plástico que peces, y sus playas nos ofrecen más sorpresas que un pulguero. Los bosques y espacios urbanos son avasallados por nuestra sucia presencia, y lo que faltaba, ahora también ensuciamos el espacio.
Nos estamos comenzando a ahogar en nuestra propia basura, pero a nadie parece importarle.

Andrea Fiallos, Presindent & Founder de Fundación La Iguana

Nuestro compromiso con nuestra comunidad

Vivo en la ciudad de Guayaquil y como costeña, región donde nació la fundación, nuestro principal objetivo ha sido recuperar y conservar los parches de bosque seco remanentes. En un principio lo hicimos de la manera más sencilla se podría decir, sembrando árboles nativos en calles y avenidas. Todos los que hemos tenido la oportunidad de visitar la costa del país hemos podido notar esta ausencia de áreas verdes y árboles en las ciudades. Digo que es aparentemente fácil porque en el camino nos hemos encontrado con todo, desde el escepticismo de los ciudadanos, y muchas veces hasta la poca o ninguna voluntad de las autoridades locales.

A pesar de esto cada año hemos podido llegar a más ciudades, más personas e inspirar a la gente a través de nuestro trabajo. Pero más allá de la felicidad por sembrar más árboles y mejorar nuestros paisajes y áreas públicas dentro de la ciudad, me ilusiona el poder transmitir lo importante que es trabajar para otros y lograr todo esto, el poder ciudadano es gigante y vital para el cambio de nuestra sociedad.

Hoy en día tenemos varios proyectos a nivel nacional los cuales se alinean a 3 objetivos muy claros:

  1. Recuperar los paisajes, la flora y fauna nativa
  2. Educar y concientizar a las comunidades custodias de estas áreas a conservarlas
  3. Y por último promover y recuperar los espacios naturales en las zonas urbanas y sus alrededores
siembra arboles nativos guayaquil
Siembra arboles nativos en Guayaquil – Av. Nicasio Safadi

El gran problema de muchos proyectos de conservación es que no se contempla la película completa. Tenemos que conocer nuestra historia, nuestras raíces, tradiciones, recursos y los valores con los que se levantaron los cimientos de cada ciudad y sociedad.

Para agregar un poco de datos en los últimos 17 años han desaparecido más de 38,000 hectáreas de bosque seco, manglares y humedales. Pero de esto vale hacer hincapié, en que tan solo se han recuperado unas 6,000 hectáreas lo que nos deja con una diferencia abismal.

Toda esta expansión se da por la presión por recursos económicos y por la falta de conocimiento de todos estos grupos que no contemplan alternativas sostenibles. Esta es la imagen más clara de lo que sucede en las ciudades del mundo, una expansión desmesurada, no planificada y sobre todo sin contemplar a la naturaleza y lo que ella representa para el ser humano. Por eso, tenemos la obligación de concientizar a nuestras autoridades y exigir de ellas políticas concretas que se conviertan en acciones tangibles para conservar nuestro entorno.

La fuerza que tenemos de emprender y sobre todo la importancia de disponer de estos emprendimientos al servicio de la comunidad es mágico, y a eso me refiero porque al compartir nuestros ideales con los demás y al lograr resultados positivos para más gente o lugares, es cuando logramos unificarnos como seres humanos y como parte de una sociedad, y es ahí cuando se produce el cambio.

Luego el resto es más fácil, no quedan retos ni tareas imposibles.

Andrea Fiallos, President & Founder de Fundación La Iguana

¿Podemos salvar a nuestro planeta?

Al menos que hayamos vivido los últimos años en otro planeta, probablemente nos hemos dado cuenta de que nuestro planeta Tierra se encuentra en estado de emergencia. También es posible que con lo ocupados que estamos, o el ritmo de vida actual, no hayamos encontrado la manera de intervenir o incluso de notarlo. Hace algunos años la palabra cambio climático era un tema muy marginal. De vez en cuando, podía captar nuestra atención una campaña bien publicitada para salvar algún rincón de nuestro planeta o un animal en peligro de extinción. La naturaleza parecía tan resistente, el planeta tan grande y los avances tecnológicos tan impresionantes, que resultaba inconcebible pensar que nuestro descuidado estilo de vida pudiera afectar el curso de la humanidad.

Desde ser vegetariano una vez por semana, utilizar productos biodegradables o hechos en casa como vinagre y bicarbonato, utilizar bicicleta o caminar distancias cortas, son opciones rápidas y prácticas con las que podemos contribuir a ese cambio positivo.

Hoy todo ha cambiado muy deprisa. Los medios de comunicación nos informan a diario sobre inundaciones, tormentas, ciclones, deshielo de los glaciares, desplazamientos de la tierra, sequías prolongadas, refugiados como consecuencia del cambio climático, etc. Las pruebas a lo largo y ancho del mundo demuestran que el desarrollo desorganizado, el crecimiento abrupto del consumismo de los países desarrollados, y de los que aún están en vía de desarrollo, lo están dañando irreversiblemente, desbaratando sus sistemas de mantenimiento y acabando con la cadena de las especies con las que coexistimos. Estos ya no son problemas que deberán solucionar nuestros hijos o nietos, están pasado ahora mismo y rápidamente. Las próximas décadas marcarán inevitablemente una especie de “holocausto natural” y cuando lleguemos a ese punto será muy tarde, pues nada de lo que hagamos podrá evitar los cambios que la misma naturaleza habrá activado para defenderse de su principal depredador, el ser humano. La última oportunidad que tenemos son las elecciones que hacemos cada día sobre lo que comemos, lo que compramos, lo que vestimos, la forma cómo lavamos la ropa, y hasta cómo vamos al trabajo. Desde ser vegetariano una vez por semana, utilizar productos biodegradables o hechos en casa como vinagre y bicarbonato, utilizar bicicleta o caminar distancias cortas, son opciones rápidas y prácticas con las que podemos contribuir a ese cambio positivo.

Siembra madre e hija
Madre e Hija. Campaña Sembrando Una Ciudad

El cambio necesariamente tiene que llegar por dos vías. La primera por el habitante común, y la segunda por parte de nuestros gobiernos. En una de las de las conferencias sobre cambio climático se recordó a los líderes mundiales que sus mandatos eran temporales pero nuestro planeta es eterno. El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) concluyó que aún es posible limitar el cambio climático si se adoptan medidas inmediatas. La adopción de medidas y políticas ambientales conllevará gastos, pero actuar ahora será mucho menos costoso que hacerlo en los próximos años. Por parte de los ciudadanos, son los cambios sencillos que podemos introducir en nuestro diario vivir, lo que nos permitirá salvar lo que aún nos queda. No hace falta ser un fanático del tema para marcar una diferencia, hay tantas formas de cuidar nuestra Tierra que hasta el más egoísta podrá encontrar la suya. Son muchos los beneficios que podremos encontrar en el camino: ahorros en lo económico, mejoras en nuestra salud y cambios de actitud que de alguna manera ayudarán a llenar nuestra satisfacción personal y por ende mejorar nuestra calidad de vida. No existe una receta única para vivir en armonía con nuestro planeta Tierra, pero está claro que hay miles de acciones positivas con las que podemos contribuir para lograrlo.

¡Al menos mientras no haya otro planeta donde podamos mudarnos!

Paisajismo nativo Guayaquil

Paisajismo Nativo en Guayaquil

Considero que el paisajismo nativo es esencial para que Guayaquil pueda proveernos un entorno sano a largo plazo, esta es una ciudad que ha atravesado grandes cambios durante las últimas décadas, hemos avanzado hacia el orden mediante una regeneración urbana necesaria, pero que no le ha dado protagonismo a lo elemental, que es la naturaleza.

Sin intención de criticar quiero enfocarme en las soluciones: en lo público, debemos reorganizar los objetivos y prioridades, no necesitamos de jardines poco prácticos que requieren de un excesivo riego con agua potable, de intenso mantenimiento del personal municipal, de plantas y árboles introducidos que requieren más fertilización y fumigación que las que necesitan las especies locales.

Paisajismo Nativo Antes

En lo privado: tenemos que olvidarnos del diseño básico de plantitas difíciles de mantener y del abuso de los cubresuelos como el césped que no hacen otra cosa que consumir centenares de metros cúbicos de agua, lo que es igual a grandes cantidades de dinero, y a no optar por tener un árbol que realmente embellezca y beneficie las propiedades y a sus habitantes.

Los jardines que presenta Guayaquil no nos representan en lo absoluto, no representan a nuestro clima, ni a nuestra cultura y mucho menos cumplen con nuestras necesidades. Si bien es cierto que Guayaquil es un puerto y por historia ha sido un lugar que ha recibido gente de diferentes partes del mundo y con ello sus tradiciones, costumbres y hasta semillas y plantas.

Aunque personalmente no estoy totalmente en contra del intercambio de ciertas semillas entre las regiones, sí deberíamos exigir y establecer una preferencia hacia lo local a la hora de diseñar los jardines y espacios públicos de la ciudad. Somos un sector privilegiado geográficamente, estamos rodeados de manglar, cerros, bosque seco, esteros y río. ¿Y qué hemos hecho con estos? (Ese es un tema para otra columna), sin embargo hemos permitido que la novelería y moda extranjera nos laven la cabeza y nos hagan creer que nuestros paisajes deben ser verdes todo el año, que las palmeras brindan un mejor aspecto ornamental que el de nuestros árboles nativos, y que los jardines deben lucir uniformes, eso es todo lo contrario a lo que urgimos.

Paisajismo nativo Guayaquil
Malecón de Guayaquil con Paisajismo Nativo

El paisajismo nativo nos permite contemplar las bondades de nuestra región, sus aves y sus mariposas que viven en él, sus impresionantes colores durante la época de floración, sus valiosos y olvidados frutos utilizados por nuestros abuelos y, sobre todo, su poca exigencia para su mantenimiento. Lo natural no nos esclaviza, no agota los recursos de nuestra ciudad, no agrede nuestros bolsillos.

Estas son solo algunas razones simples de por qué volver a nuestras raíces, si esto no suena suficiente puedo compartir información que nos hará sentir un poco más cerca al apocalipsis, sin árboles, sin barreras naturales que protejan a nuestra ciudad, sin nuestro valioso manglar, nuestra ciudad sufrirá graves inundaciones, los cerros no serán más que montones de tierra y roca peladas, las aves, mariposas, animales que hoy caracterizan nuestro sector serán apreciados solo en fotos, y los recursos como el agua potable y la tierra para cultivar serán escasos. El cambio es cuestión de nuestras decisiones, conozcamos nuestra historia, descubramos nuestro patrimonio y construyamos de Guayaquil una ciudad para vivir.

Opinión de Andrea Fiallos President & Founder de Fundación La Iguana

Publicado en Diario El Universo

Sembrando Una Ciudad💚🌳

Cada vez que veo a mis bebes correr y jugar al aire libre siento inspiración de luchar aun mas por mis ideales. Esos momentos de felicidad me llenan de fuerza para ir contra la corriente y sobre lo que piensen los demás. Quiero poder entregarles un mundo un poquito más justo, un poquito mas limpio y un poquito mas verde. No importa cuanto me tome o cuanto sacrificio esto conlleve.

La campaña Sembrando Una Ciudad es muy importante para nuestra fundación por que nos da una opción de poder tener una VIDA dentro de las ciudades del Ecuador.

¿Y Porque una vida? Por que sin espacios realmente verdes, sin calles arborizadas correctamente no se puede vivir! Existen miles de beneficios que puedo nombrarles como el que los Arboles nativos nos brindan una mejor calidad de aire, que evitan la acumulación de polvo (lo cual produce alergias a nuestros hijos), que atraen aves, mariposas y animales nativos, que evitan la desertificacion de la tierra y que reducen el efecto de las islas de calor. Me quedo corta con la infinidad de beneficios que nos proporcionan.

Demos un paso fuera de nuestras burbujas, dejemos nuestro egocentrismo ya que de nada nos sirve esforzarnos en tener cosas bonitas si no nos involucramos y contribuimos en alguna pequeña cosa de lo que pasa en nuestro entorno. Pensemos en nuestros hijos y seamos parte de algo mas grande que nosotros mismos, dejemos una huella para futuras generaciones.

Es vital que nos empapemos sobre este tema y que después de esto nos unamos todos a Sembrar Una Ciudad! 💚🌳

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Fundacion La Iguana

Di muchas vueltas en la vida hasta llegar a mi verdadera pasión que es la ecología y todo lo referente a ello, me tomo algún tiempo saber que este era el camino que quería seguir. En el momento que decidí embarcarme en este maravilloso rol como una persona que quería proteger y hacer algo por lo que nos queda, cree Fundacion La Iguana.

No crean que fue fácil por que aun no lo es!

Me tomo mucho tiempo y necesite mucha ayuda para hacer la fundación legal. Hubieron días buenos, días malos, pero al final de casi dos años Fundacion La Iguana para la protección de los Arboles era una realidad. Al menos en papeles. 🙈

Fue en ese momento en el que estuve completamente consciente del que el duro trabajo estaba recién por empezar. Y a partir de ese momento no he dejado de trabajar, miles de eventos han pasado en mi vida y sigo adelante con mis sueños y con las enormes ganas de ver a mi ciudad y mi país un lugar mas verde y habitable.

Hoy el libro Arboles de Guayaquil y la Campaña Sembrando una Ciudad están cada día mas lejos de ser un proyecto para convertirse en la realidad de una Ciudad.

Solo les puedo decir que hay una cosa que hace que un sueño sea imposible: el miedo a fracasar.

Nadie nos puede parar! Nunca dejen que nadie les diga que No!

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Cuando me enamoré

Creo que así empezo todo…

Uno de los recuerdos claros y que causaron un impacto en mi vida que hasta hoy recuerdo es la avenida de los ceibos, mi emoción de pasar por aquella avenida no era tan solo el irme a la playa o visitar a mis tíos que vivian cerca, sino era el acostarme en el asiento de atrás del carro y sentir como las sombras de las hojas y ramas de esos majestuosos samanes caían sobre mi. Sentía la misma emoción al pasar por La avenida de las américas y el barrio del centenario que mantenían un mismo paisaje con Arboles grandes y frondosos. Para mi todo eso era mágico y me hacía completamente feliz. Quizás los momentos que más han marcado mi vida y que aun me llenan de nostalgia, están involucrados con los arboles y ese contacto con la naturaleza del que estuve bendecida de tenerlo desde muy pequeña..

En mis sueños y en mis planes sobre el futuro siempre imagine vivir en una ciudad llena de extensas áreas verde, una ciudad donde todos tuvieramos opción a un jardín y un árbol, pensé que la vida podía ser como en nuestros dibujos donde siempre que dibujábamos una casita había un árbol y un jardín.

Toda mi niñez y juventud fui deportista, empece a jugar tenis a los 5años. Y Desde que recuerdo mis primeros entrenamientos los hacía en samborondon cuando no existia nada, y era completamente verde. Recuerdo que la cancha donde jugába estaba rodeada por gigantes samanes, coloridas acacias flamboyant y un centenar de leucaenas, recuerdo claramente jugar con sus semillas y recolectar sus vainitas en los tarros de las pelotas de tenis que ya no utilizaba.
No se bien si fue en ese momento o en las visitas a la hacienda de mi abuelo o a su casa en la playa que yo me enamore de la tierra pero no tengo un solo recuerdo de todos esos momentos en los que no haya estado tirada en el piso sembrando, plantado, podando o recolectando alguna semilla de los jardines.

Fui creciendo y entre viajes y la vida en la que nos envolvemos pasaron algunos años y de repente pase por varias avenidas que tanto amaba pasar y un día ya no estaban mas, los Arboles con los que yo había crecido y había grabado en mi memoria como ICONOS de mi ciudad ya no estaban ahí.

La expansión de la ciudad habia decidido no incluirlos en su crecimiento, en su “planificación”.

CONTINUARA…

Mi primera vez…

Esta es mi primera vez… en redes sociales. Hasta ahora y yo se!, viviendo en estos tiempos nunca había estado tan cerca con la tecnología como hoy.

No sabia el impacto y la fuerza que la redes sociales podían tener sobre todo para esas almas jóvenes y llenas de poder para hacer cosas y cambios importantes en este mundo.

Mis ganas desesperadas por contagiar a más personas con mi amor y pasión por la naturaleza y nuestra tierra me han hecho hacer lo inimaginable; escribir un blog! Y Si hoy soy una chica 2.0 estoy envuelta y asombrada con esta maravilla de poder conectarme con mas y mas personas todos los días.

Espero poder llenarlos de la misma loca y hermosa pasión y a la vez de un poco de conocimiento de la ecología y como poder hacer en pasitos pequeños un gran cambio en nuestras vidas y a la vez en este increíble mundo, el cual cada día nos puede sorprender hasta con un cotidiano amanecer. 💚🌄

Andrea Fiallos Diaz y La campaña Sembrando una Ciudad

Andrea Fiallos Diaz

Nació en Guayaquil. Realizó sus estudios en Ecuador y Estados Unidos.
Trabajó como voluntaria en la eco-aldea Tiba de Brasil, donde recibió cursos de biorquitectura y permacultura. A su regreso decidió crear
Fundación La Iguana para la protección de los árboles, con el objetivo de sembrar especies endémicas y nativas dentro de las ciudades de
nuestro país, y para divulgar proyectos que enriquezcan y eduquen sobre el tema ambiental.
Ha realizado diferentes trabajos de obras sociales en nuestro país y en el extranjero.

Fundación La Iguana fue fundada en el 2012 con el propósito de sembrar árboles endémicos y nativos en las ciudades del Ecuador y a la vez educar a los ciudadanos en cuanto a nuestra flora, fauna y recursos.

De esta manera nace la campaña “Sembrando una ciudad”, movimiento que hasta la fecha ha realizado tres siembras oficiales en la zona de la costa: Daule, Tarifa y Vía. Samborondon Av. principal de Entrerios (jardinera desde Pharmacys hasta pan dorado). Plantando en los tres lugares un total de 450 Arboles.

Como primer proyecto de la fundación hemos estado trabajando desde el 2012 en el primer libro de Arboles endémicos, nativos e introducidos de la ciudad titulado Arboles de Guayaquil.
Este es un libro fotográfico en el cual incluye un texto científico con características y especificaciones de cada árbol que va dirigido para el público en general. Hemos trabajado también en una versión estudiantil para las escuelas de Guayaquil. Su lanzamiento está previsto para Julio de este año.

Junto a la promoción del libro tendremos dos siembras muy importantes para Guayaquil. Sembrando una Ciudad realizara la siembra de 3000 árboles nativos, como el Guayacán, Aromo, Palo de ajo, Algarrobo entre otros.

Las zonas a sembrar son espacios en regeneración otorgados por el Alcalde de Guayaquil Ab. Jaime Nebot quien muy entusiasmado por el cambio positivo de la ciudad nos ha brindado su apoyo incondicional en tan noble e histórica acción.
Esta son las siguientes avenidas por ser sembradas:
Av. Barcelona (2.5km) se plantaran aproximadamente 500 árboles Av. vía Daule (16km) alrededor de 2500 árboles nativos.

Agradeciendo a la gentil colaboración de la empresa privada y de ciudadanos preocupados, este hermoso cambio será posible!

Si quieres ser parte de La Iguana como voluntaria/o puedes entrar a nuestro sitio web y escribirnos! Podrás encontrar todos nuestros contactos, no te pierdas la oportunidad de ser parte del cambio hacia un Guayaquil verde y limpio!

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